sybille-subspecieaeternitatis

Friday, August 25, 2006

Happiness 2: estado verdadero

Tengo que tener cierto cuidado con los extremos. No sé a qué le temo más; si al extremo de absoluta tristeza o al de absoluta felicidad (archiconocido: "todos los extremos son malos")
Hace aproximadamente dos años y medio atrás, el día en que terminé el curso de ingreso en la carrera de Bellas Artes, me ví abrumada por una nube letal de felicidad. Estaba tan pero tan feliz que no podía ni pensar. Caminé con P hasta la Av. Montes de Oca, para tomar el 12.

S- ... te juro que me siento tan feliz...
P- ...ay!!! S está feliz... yo también estoy feliz... somos re loquis.
S- si, no lo puedo creer... me siento como si flotara... ¿Sabés cuánto hace que no siento algo así?
P- ...si, te entiendo. Yo te entiendo...
S- no es que yo no sea feliz siempre... soy feliz,casi siempre, pero lo que quiero decir es que en este momento siento como si estuviera en otro estado... como en un estado de felicidad absoluta...
P- ...estás re loquis! -
(P se ríe)

Cuando llegué a casa seguía con ese estado de extrema felicidad...
Lo absoluto ("lo que es por sí mismo", "lo separado o desligado de otra cosa", ab alio solutum) es demasiado para un ser como yo (a duras penas metro y medio y una piel demasiado transparente) Me desborda, me ahoga, me resquebraja. No puedo enfrentar ninguna clase de absoluto: la absoluta belleza me paraliza - un suspiro y pienso en (X)! otro suspiro!- ; la absoluta libertad es como una condena al errar sin objetivo alguno; la absoluta armonía ... - sobre esto último no puedo llegar a detectar qué me produce, asi que no digo nada -.

Apenas alcancé a recostarme
en la camita de la habitación más clara, cuando comencé a notar que mi sangre corría más fuerte dentro mío. Mi sangre - diluída y anémica- corría en éxtasis. Yo estaba tendida
en la camita de la habitación más clara, cuando comencé a percibir que las paredes se ondulaban, que los ángulos se redondeaban...
como si todo comenzara repentinamente a moverse en una especie de eter irreal.

Era el éxtasis de la felicidad absoluta.

Y esto es lo que yo no puedo tolerar.
No puedo porque no tengo la capacidad.

Era el éxtasis de la felicidad absoluta.

(Y entonces pienso en arrojarme al río yo también.
Así, nos paramos en el borde y nos arrojamos la felicidad absoluta y yo, como si fuéramos una. Antes de que una abandone a la otra ...
ustedes ya saben, yo me retiro antes. Mucho antes)

Fui muy feliz esta semana.
Muy, muy, muy feliz.
(contra el muy no tengo nada!)

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